
Cuando uno imagina, cuando se construye ilustraciones mentales de la realidad, se tiende a ser naife, sobre todo si lo que te ocurre no es como uno quiere, y entonces uno adapta su propia estructura mental, de tal manera de hacer que realice las operaciones necesarias para modificar lo que de verdad ocurre. Estoy hablando de cuando nuestras entelequias se confabulan para funcionar como un televisor. En la tele todo es brillante, magnífico y anestésico, y cuando tus dosis de dolor requieren de calmantes, entonces la cabeza te hace el favor de darte explicaciones y combina hechos de tal manera en que te resulten aceptables.
Todo esto funciona bastante bien, hasta que en cualquier momento, en especial justo antes de caer dormido, las cosas te encajan justo como son. Y despiertas. Y pierdes una noche de descanso y tu tranquilidad, se pierde el confort de la anestesia.
El televisor, tarde o temprano se apaga, y cuando eso ocurre sólo te queda la ventana a la realidad.
Maldita sinapsis neuronal, por qué de todas las que se producen, la que de verdad sirve opera en el momento más inoportuno?!, por qué malgastar tantas en el absurdo, en el autoengaño.
Dónde entrenan cerebros para ver lo real, lo concreto?
Parece que me equivoqué, debí ser Ingeniero, los números no mienten, la poesía sí (que suerte que no soy poeta).
fíado
Hace 7 años.
