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Pisco Sour & Suspiro Limeño



Ver las noticias generalmente es una práctica de autoflagelación... algunos las verán para descubrir que efectivamente este mundo está "enfermo y triste", otros las verán para darse cuenta que hay gente en peor situación, otros para evadirse de su propia realidad, otros por información, etc., etc., etcéteras....

Yo las veo simplemente en búsqueda de información, simple y pura información (aunque no con esto estoy negando que me afectan a veces). Hoy en día tener información es tener el poder, el cliché de lo contemporáneo, pero a eso no hay dinero que lo pague...

He seguido con mediano interés el conflicto Perú-Chile, casi evitando afectarme como todos los demás. He sido testigo de la manipulación de la información, de cómo los candidatos y los demás bichos de su especie corren en el frenesí del oportunismo. He visto como el nacionalismo chovinista se apodera de muchos, en ambos lados de la frontera (terrestre y marítima) corren a convertir esta situación en un espectáculo y en un desfile interesado. También he visto como muchos ignoran la situación.

Todo esto que ocurre no me ha perturbado tanto como el recuerdo de un compañero de colegio. Peruano, moreno, con una fuerte inclinación a la obesidad, e hijo de un agregado militar en la embajada peruana en Chile. Recuerdo que su apellido (no daré el nombre porque en realidad no lo recuerdo) era Zegarra.

Al pobre Zegarra le dábamos todos los días, era el inicio de la explosión de inmigrantes peruanos. Era la época donde gente como Bonvallet rasgaba vestiduras convocando a todo chileno con amor a su patria a hacerle un callejón oscuro a cualquier cholo feo que cruzara la frontera. Yo creo que a mi pobre compañero Zegarra le tocó caer en este país en el peor momento, un medio adolescente en un colegio de hombres torturándolo diariamente, en un ambiente “enrarecido” en nacionalismo barato y perturbaciones, y además con Fujimori en el gobierno… un castigo inmerecido.

Recuerdo que él era muy orgulloso de su patria, de sus héroes nacionales y de su historia, y esto hacía las cosas aún peor. Un día salió con que a Prat lo asesinó un cocinero peruano de un sartenazo, que era un pobre borrachín, entonces todos sacaron el orgullo que nunca tuvieron para decirle de todo y golpearlo por todo lo que no alcanzó a decir…

En días de chunga le podían decir que además de negro, feo y hediondo, su presidente “valía callampa”, que en Chile lo tendríamos en Patronato vendiendo poleras o fritangueando wantanes, que su país no valía nada, que era penoso, y que Chile pronto se convertiría en un Estados Unidos, y nuestros soldados asesinarían peruanos en la frontera tal como lo hacen allá con los chicanos, para salvarnos de su peste. Que sus mujeres eran unas indias de mierda, que sus pueblos eran apenas unas aldeas primitivas, que volviera pronto para contarle a su tribu lo que era el teléfono, lo que era una ducha, lo que era un water, que lo único que hacen bien los peruanos es ser una mierda, lo que nos hace lucir mejores a nosotros…

Los que más se burlaban de él eran personas no muy diferentes de él, eran casi igual de negros, de feos, de hediondos, pero había algo peor, eran menos corteses y aun más ignorantes.

Lo penoso de todo esto es que en ese entonces teníamos 12 o 13 años, pero esos mismos discursos se escuchan en un partido de fútbol, en una conversación de bar, en Universidades, en instituciones públicas, en la radio e incluso en la televisión, por gente “responsable”, por gente “adulta”. Lo penoso es que jactándonos de nuestro desarrollo, de nuestra superioridad, caemos en lo mismo de toda la historia, de seguir siendo un pueblo ignorante, clasista y xenófobo.

Ahora que me acuerdo de esos episodios, me pregunto qué sentirá él con todo lo que pasa, dónde estará ahora, si en el país en el que está le dirán lo mismo y lo tratarán igual.

No importa Zegarra, nosotros somos igual de negros que tú, igual de hediondos, igual de pobres. Si alguna vez sentiste vergüenza de tu origen, yo también….

Suerte Zegarra, este conflicto NO ES NUESTRO!